Razonamiento lógico: los tipos de ejercicio que más se repiten y cómo entrenarlos
Cuatro familias de problemas, una estrategia para cada una y una rutina de práctica de veinte minutos.
No es matemática avanzada, es método
La sección de razonamiento suele asustar a quien no enseña matemática, pero rara vez exige contenido avanzado. Exige leer con precisión, ordenar datos y elegir la operación correcta. Es decir: se entrena. Y se entrena por familias de problemas, porque los tipos se repiten mucho más de lo que parece.
Familia 1: proporcionalidad y regla de tres
Aparecen como cantidades de trabajo, tiempos, rendimientos o consumos. La clave es identificar si la relación es directa o inversa antes de operar. Un truco que evita la mitad de los errores: escribe las unidades al costado de cada número. Si el resultado sale en unidades imposibles, la relación estaba invertida.
Familia 2: porcentajes y variaciones
El error típico es sumar y restar porcentajes como si fueran números sueltos. Subir veinte por ciento y luego bajar veinte por ciento no devuelve al punto de partida. Trabaja siempre sobre el total que corresponde a cada etapa y, cuando puedas, usa factores multiplicativos en lugar de sumas.
Familia 3: sucesiones y patrones
Antes de buscar la fórmula, calcula las diferencias entre términos consecutivos. Si son constantes, el patrón es aditivo; si se repiten al dividir, es multiplicativo; si ninguna cosa cierra, mira posiciones alternadas: muchas sucesiones son dos series intercaladas.
Familia 4: orden de información y certezas
Son los problemas de quién se sienta dónde, quién llegó antes o quién dice la verdad. Se resuelven con tabla, no con memoria. Dibuja una cuadrícula, marca lo imposible con una cruz y lo seguro con un visto. La respuesta aparece sola cuando llenas lo imposible.
La rutina de veinte minutos
- Cinco minutos: dos ejercicios de la familia que peor te sale.
- Diez minutos: cuatro ejercicios mezclando familias, con reloj.
- Cinco minutos: reescribir la solución de uno que fallaste, explicando el paso donde te perdiste.
Tres veces por semana durante un mes cambia el resultado más que cien ejercicios en un fin de semana. Y mide: anota cuántos aciertas de cada familia para saber dónde invertir la siguiente semana.
Familia 5: conteo y probabilidad básica
Aparecen menos, pero cuando aparecen se resuelven rápido si distingues dos cosas: si el orden importa o no, y si los casos se suman o se multiplican. Escribe primero cuántas opciones hay en cada paso y decide después la operación; el error habitual es multiplicar cuando los casos son alternativos y sumar cuando son sucesivos.
Cómo armar tu propio banco de errores
Los ejercicios que fallas son mejor material de estudio que cualquier libro. Anota cada uno en una libreta con tres líneas: el enunciado resumido, el paso exacto donde te equivocaste y la estrategia que sí funciona. Al llegar a treinta entradas vas a descubrir que se repiten cuatro o cinco patrones, y que corregirlos sube el puntaje más que aprender un tema nuevo.
Dos reglas para el día del examen
La primera: si un ejercicio te lleva más de dos minutos sin avanzar, márcalo y sigue. La segunda: estima antes de calcular. Muchas alternativas se descartan porque el orden de magnitud no tiene sentido, y eso ahorra tiempo que necesitarás al final.
El número de preguntas y el tiempo de esta sección dependen de la convocatoria: revisa el temario oficial vigente. Aquí trabajamos el método; las reglas de la prueba las fija la entidad competente.